Saludos, comandantes!
Hoy le voy a dedicar una entrada a un período muy reciente de nuestra historia que bien pudo haber significado el fin de la civilización tal y como la conocemos. Estoy hablando de la Guerra Fría, ese conflicto global que en teoría nunca llegó a estallar pero que sin lugar a dudas conformó el mundo en el que hoy vivimos. Desde 1945 hasta 1989 el mundo se dividió en dos bloques: el mundo occidental, con EE.UU. al frente, y el bloque soviético, con la URSS como máximo dirigente. Desde mucho antes de que la Segunda Guerra Mundial finalizara los mandatarios de los países aliados de la URSS eran conscientes de que al término del conflicto habría serias desavenencias entre las políticas diametralmente opuestas de la Rusia de Stalin y los países occidentales de la alianza. Muchos veían a los soviéticos como enemigos con los que habían tenido que pactar para aplacar a un rival mucho más peligroso como era la Alemania de Adolf Hitler. Los propios alemanes eran conscientes de esta realidad y antes de que todo empezara a torcerse en su contra en el frente los alemanes trataron de negociar con los aliados occidentales alegando el peligro que constituía la URSS para Europa y el resto del mundo. Todo esto cobró cuerpo cuando la guerra finalizó en Europa. Tras las primeras jornadas de celebración y júbilo comenzaron los desencuentros y las tiranteces entre los dos bloques que ya desde la partición de Alemania comenzaban a ser evidentes. Así empezó la Guerra Fría.
En el plano lúdico la Guerra Fría es un tema que se ha tocado en muchas ocasiones y de muchas maneras distintas. Lo que yo pretendo con esta entrada es mostrar tres juegos actuales, cada uno de un tipo diferente, que cualquiera que sienta curiosidad por este período tan oscuro, convulso y clave de la Historia pueda adquirir en una tienda de juegos y llevarlo a su mesa de juego. Así que, sin más miramientos, sumerjámonos en un mar de espías.
En primer lugar tenemos un juego de cartas llamado Guerra Fría: CIA vs KGB. Este juego está diseñado para dos jugadores y su mecánica no es nada compleja. En el juego debemos elegir un bando, la CIA o el KGB. Como jugadores representaremos a una de las dos agencias de espionaje e inteligencia más famosas del mundo y nuestra función será llevar a cabo una serie de operativos y misiones que hagan crecer la influencia de nuestro bloque y mine la del contrario. A nuestra disposición tendremos una serie de personajes propios del mundo del espionaje que nos proporcionarán los medios que necesitamos para alcanzar nuestros objetivos. Dichos personajes son secretos, solamente se desvelan una vez que los hemos jugado, de modo que nuestro rival no sabrá exactamente lo que vamos a hacer. Como decía, debemos completar una serie de misiones, las cuales nos irán reportando puntos de victoria. El primero en llegar a 100 puntos de victoria se proclama vencedor.
El juego es muy entretenido y tiene bastante miga. No es demasiado repetitivo, con lo que la re-jugabilidad es bastante buena. Es ideal para descomprimir un poco entre partidas de juegos más largos o que requieran un gran preparación. Además, para introducir a gente y a nuevos jugadores en la atmósfera opresiva de los días grises de la Guerra Fría creo que está muy bien.


En el reglamento básico de Force on Force encontramos todo lo necesario para empezar a jugar batallas en prácticamente cualquier entorno. Incluye listas de todo tipo de armamento y material bélico, así como listas de diferentes tipos de unidades de combate de diferentes nacionalidades. También incluye unos cuantos escenarios preparados para jugar. Actualmente, una de las expansiones del juego llamado Cold War Gone Hot nos permite desarrollar batallas en un escenario hipotético durante los años más duros de la Guerra Fría en los que el conflicto acaba por desencadenar la Tercera Guerra Mundial.
Por último tenemos un juego que lleva ya unos cuantos años siendo el número uno de las listas de los mejores juegos de mesa. Hablo de Twilight Struggle. En este juego para dos jugadores de nuevo tomamos el mando de una de las dos facciones en lucha: el bloque occidental y el soviético. Esta vez el juego es bastante estratégico, donde el uso de los dados está muy limitado. En Twlight Struggle tendremos que general influencia en cada una de las regiones mundiales ara atraer a los gobiernos de dichos países a nuestra causa. Para ello emplearemos toda cuanto esté en nuestra mano, desde los métodos más convencionales de la política hasta orquestar golpes de estado y operaciones encubiertas. Al mismo tiempo deberemos estar muy pendientes de la carrera espacial y de mantener el nivel de defensa (DEFCON) en un límite plausible o de lo contrario el conflicto estallará.
El juego se vale de una mecánica de rondas en cada cual los jugadores irán jugando una serie de cartas de eventos que podrán usar de diferentes maneras. Unos eventos benefician a una facción mientras que otros benefician a otra. Esto es muy importante ya que cuando empleemos las cartas dichos eventos se ejecutarán para bien o para mal.
Twilight Struggle es uno de esos juegos que todo aficionado y amante de los juegos de mesa debería tener en su estantería. Cierto es que, aunque jugar no es complicado, sí que requiere de unas cuantas horitas y algo de paciencia. Con todo y con ello no deja de ser un juego muy entretenido y realmente estratégico.
Con estos tres juegos podemos darle un buen repaso a uno de los períodos clave del siglo XX y entender así un poco mejor algunos aspectos del panorama actual. Si el tema te llama la atención seguro que alguno de estos tres juegos (o los tres) cumplen tus expectativas a la hora de sumergirte en el mundo gris de la Guerra Fría.
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