jueves, 23 de julio de 2015

NOCHE DE MAZMORREO: INCURSIÓN AL CASTILLO RAVENLOFT


Saludos, comandantes!
El sueño hace presa de mí. Anoche nos reunimos una vez más en torno a la mesa de juego para adentrarnos en las brumosas y oscuras tierras de Barovia y deslizarnos hasta el interior de uno de sus lugares más siniestros e infames: El Castillo Ravenloft. El señorío del conde Stradh von Zarovich es hostigado continuamente por sus lacayos, extendiendo un manto de terror sobre sus desgraciados habitantes. Nuestro objetivo no era otro que localizar un lugar en medio de la impenetrable oscuridad del castillo, una capilla donde la luz aún brillaba y donde la esperanza cobraba forma en una vieja y antigua reliquia: el Icono de Ravenloft. Dicho artefacto, según nuestro informador, resultaría extremadamente útil en nuestro viaje por las tinieblas del castillo y una vez a salvo sería la clave para derrotar de una vez por todas al malvado vampiro de Barovia.

Con estos precedentes, tres valientes aventureros nos juntamos ayer para estrenar el juego de Castle of Ravenloft, de Wizards of the Coast. Este juego pertenece a la serie Adventure Game de D&D, al igual que Wrath of Ashardalon y Legend of Drizzt. El juego está diseñado de 1 a 5 jugadores, siendo el propio juego quien controla a los monstruos y villanos. El juego es del estilo dungeon crawl y en él nuestros héroes deberán enfrentarse a una serie de aventuras, cada una con sus propios objetivos y sus reglas especiales.


La secuencia de juego está diseñada de modo que un jugador juegue su turno y a continuación se activen los monstruos que previamente hubieran aparecido en el turno o turnos anteriores de ese mismo jugador. Es decir, que cada jugador irá colocando las cartas de monstruos que aparezcan durante su turno, manteniendo un orden de aparición. Esos monstruos son los que se activarán en la fase correspondiente de ese jugador.

Cuando empieza el turno de un jugador éste podrá llevar a cabo una acción de ataque y un movimiento, en el orden que prefiera. A continuación vine la fase de exploración en la cual, si terminó su movimiento en un borde sin explorar de una baldosa del mapa, deberá robar una baldosa y colocarla frente a sí. Tras esto aparecerá un monstruo y en la fase siguiente, la de villanos, podrá tener lugar un encuentro aleatorio. Los encuentros pueden ser varios tipos, tales como efectos ambientales, trampas, etc. Tras esto los monstruos que controla el héroe cuyo turno está en curso se activarán. Durante su activación los monstruos seguirán unas pautas de comportamiento dictadas por sus cartas de monstruo. Para ello se tendrá en cuenta la posición de los monstruos en el mapa con respecto a los héroes. Dependiendo de su posición los monstruos actuarán de una u otra forma.

El juego transcurre así turno tras turno a medida que vamos explorando la mazmorra en busca de nuestro objetivo. El número de monstruos irá aumentando mientras que nuestras fuerzas irán mermando si no somos precavidos. Cada vez que derrotemos un monstruo sumaremos experiencia a la reserva de experiencia del grupo y robaremos una carta de tesoro, la cual nos resultará de gran utilidad. Pero cuidado, si alguno de los personajes llega a 0 puntos de vida y no disponemos de Esfuerzos Curativos (Healing Surges) nuestro grupo habrá sido derrotado.

El juego es muy entretenido y no presenta grandes dificultades en su desarrollo, en gran medida porque todo viene explicado en las cartas y los componentes del juego. Esto lo convierte en un juego ágil y rápido. La mecánica empleada para el manejo automático de los monstruos es sencilla y eficiente. Las aventuras aportan un nivel de desafío y unas reglas especiales más que suficientes para hacer que la rejugabilidad sea bastante aceptable (sobre todo gracias a la mecánica de colocación de las baldosas de mapa que hacen que todas las partidas sean diferentes). Además, las miniaturas que acompañan al juego son bastante buenas para este estilo de juego.

En nuestro caso, al ser la primera vez que nos enfrentábamos a este juego, la sensación de agobio se hizo patente desde prácticamente el principio, sobre todo gracias a esas desafortunadas tiradas a las que ya empezábamos a echar de menos. Tras los primeros enfrentamientos en los oscuros corredores de las mazmorras del Castillo de Ravenloft nos dimos cuenta de que debíamos tratar de localizar cuanto antes la Capilla, una sección del castillo que era nuestro objetivo.

Después de sufrir los asaltos de terroríficos espectros, siniestras gárgolas, arañas, kobolds y zombis, nuestros agotados héroes dieron con sus huesos en la Capilla, donde un grupo de criaturas no muertas custodiaban el Icono de Ravenloft, el objetivo de nuestra expedición. Tras un gran esfuerzo, y al borde de la muerte, nuestros personajes hicieron acopio de todo su valor y finalmente lograron derrotar a sus enemigos y hacerse con la antigua reliquia.

En nuestro periplo mazmorrero hubo tiempo para todo, pifias incluídas. ¿Pero qué sería de nuestro grupo sin una buena sarta de cagaditas? La verdad es que fue muy divertida la experiencia. Nos quedamos con ganas de jugar otro escenario. Pero esto no ha sido más que el principio de nuestro viaje por las brumas del reino de Ravenloft. Mientras el malvado conde Stradh von Zarovich y sus lacayos sigan en pie las tierras de Barovia no serán de ser un lugar sombrío y maldito. La aventura no ha hecho más que empezar...


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